Tres cámaras bien ubicadas protegen más que seis mal puestas. Repasamos los accesos clave, la altura y el ángulo justos, y los errores más comunes al instalar.
Texto completo del episodio
Hola, ¿qué tal? Esto es AMC al día, el podcast de AMC Ingeniería de Sistemas.
Hoy te quiero hablar de algo que parece menor y es lo que más define si un sistema de cámaras sirve o no: dónde las ponés.
Primero una idea que quiero que te quede. Tres cámaras bien ubicadas protegen mejor que seis apuntando al lugar equivocado. No es cuestión de cantidad, es cuestión de ubicación.
La regla es simple: cubrí primero los accesos, o sea, cada lugar por donde alguien podría entrar. Arrancá por la puerta principal. Tiene que encuadrar de frente, para que se vea la cara y no solo la coronilla de la persona.
Después, la puerta trasera y la de servicio. Esas se olvidan mucho, y justamente por eso le gustan a un intruso. Una casa a oscuras por atrás es una invitación. Después, el garaje: es una entrada grande, muchas veces conectada con el interior de la casa. Y por último el patio y los laterales, porque muchos robos empiezan por el fondo, lejos de la calle.
Ahora, la altura. Lo ideal es entre dos metros y medio y tres metros, con la cámara inclinada hacia abajo. Ahí no la alcanzan con la mano para taparla, y el ángulo te da caras y cuerpos completos. Si la ponés demasiado alta, vas a ver puras cabezas.
Otra cosa: pensá en que los campos de visión se pisen un poquito entre una cámara y la siguiente. Así no queda ningún hueco por donde alguien camine sin ser grabado. Y fijate qué tapa la imagen: una rama, un cartel, el alero del techo. Mirá la imagen real en la pantalla, no la que imaginás desde la escalera.
Un error muy común es esconder las cámaras. Una cámara visible disuade antes de que pase nada. Hay un estudio de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte, que encuestó a ladrones condenados, y el sesenta por ciento dijo que buscaría otro objetivo si detectaba un sistema. Así que al menos una cámara bien a la vista en la entrada.
Otros errores: apuntar a una pared ciega o al cielo mientras el acceso queda fuera de cuadro, dejar los cables al alcance para que los corten, y no probar la imagen de noche, que es cuando más se necesita.
Y hablando de noche: la visión nocturna no es un extra, decide si la grabación sirve. Cuidado con el contraluz. Si la cámara mira al sol o a un foco potente, la cara de la persona sale negra. La luz tiene que llegar de costado o desde atrás de la cámara. Sumá una luz con sensor de movimiento en el patio o en la puerta trasera, y si podés elegir, una cámara con imagen a color de noche te ayuda mucho a reconocer ropa y vehículos.
Una última cosa, y es importante: apuntá las cámaras a tu propiedad. No a la vía pública ni al patio del vecino. Respetás su privacidad y además grabás donde de verdad sirve.
Entonces, quedate con esto: cubrí los accesos, a dos metros y medio o tres de altura, con los campos de visión solapados y probados de noche. Eso vale más que sumar cámaras sin criterio.
Esto fue AMC al día. Si te quedó alguna duda, escribinos por WhatsApp al noventa y ocho, seiscientos cuarenta y uno, mil, o entrá a amc punto com punto uy. Te habló Aníbal, con mi voz generada con inteligencia artificial a partir de los artículos de nuestro blog. ¡Hasta la próxima!